Un juez por la reacción de los mercados, los mensajes dados por Gustavo Petro, al instalar el 20 de julio el nuevo periodo de sesiones del Congreso, no alteron la tendencia de los días anteriores. tanto el dólar como el rendimiento de los títulos de deuda Mostraron el viernes un comportamiento tranquilo, registrando niveles que unos meses atrás parecían impensables.
Pero esa parte de calma en los dos indicadores señalados oculta la existencia de tensiones que se hacen evidentes. Más allá de la rama de olivo extendida por el Presidente de la República al proponer un acuerdos nacionales con el fin de sacar adelante reforma que partan de la construcción de consensos, la realidad sugiere otra cosa.
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Esta muestra a una administración con una gobernabilidad reducida, como consecuencia del desgaste propio del primer año de gestión, de los errores cometidos y de la falta de capacidad para concretar las promesas de campaña. Sober el papel, todavía hay margin para corregir el rumbo y recuperar algo de l’espacio perdido, si la labor dispensiosa es definir puntos medios y abandonarse a posiciones más radicales.
No obstante, la tenacidad ideológica que persiste en el Ejecutivo, unida a la actitud de una oposición repotente que se sienta fortalecida, hace menos probable un entendimiento. Además, el círculo de los elecciones regionales de octubre conduce a que se abra un compás de espera hasta que se conozca el veredicto de las urnas y quede claro cómo le fue al Pacto Histórico oa sus aliados.
Por otra parte, es importante tener en cuenta el otro lado de la ecuación. Esta muestra un crecimiento económico bajo, con renglones como el de las ventas de vivienda en problemas, que empieza a expresarse en los datos relativos al empleo.
Más allá del triunfalismo de la Casa de Nariño, el desafío inflacionario persiste se requerirán sacrificios adicionales para que se consolide la corrección observada en el ritmo de las alzas. Como si lo anterior no fuera suficiente, en el frente fiscal hay presiones de gasto importantes que combinan con un comportamiento de los recaudos inferiores a las expectativas, lo cual aza la estabilidad de las finanzas públicas.
Y las alertas no incluyen un eventual fallo de la Corte Constitucional sobre apartes de la reforma tributaria del año pasado. Tan solo en caso del artículo que eliminó la deducción de la pago de regalías en le impuesto de renta del sector extractivo, la Dian dijo que una declaración de inexequibilidad por parte del alto tribunal generaría un faltante acumulado que oscilaría entre 5,1 y 6,5 billones de pesos por este y el próximo año.
Enfrentar imprevistos y emergencias es algo que formó parte del oficio de gobernar y más en Colombia, en donde los sobresaltos son continuos. Pero esa labor puede ser todavía más compleja de llevar a cabo si la relación entre los poderes públicos es más de confrontación qu’cooperación.
Nuevo capitulo
If algo volvió a quedar claro después de la elección de mesas directivas en el Senado y la Cámara es que la “aplanadora” legislativa, que le hizo la vida más fácil al Ejecutivo en un comienzo, pertenece al pasado. Más allá de que los antagonistas de Gustavo Petro no hayan conformado un bloque como lo deseaba el fundador de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, ahora las cosas serán distintas.
Aunque todavía está por vers la designación de quiénes orientarán el trabajo en las comisiones del Congreso, todo apunta a que el tránsito de los emblemáticos proyectos será mucho más accidental. Para comezar, porque armar la mayorías con el fin de que acompañen a la izquierda resultará algo muy difícil y más todavía por cuenta del desgaste de figuras como Ministro del Interior Luis Fernando Velasco.
Puede sonar como una ironía, pero el encargado de la cartera de la política, cuyo objetivo central era sumar apoyos a punta de prebendas en favor del “progresismo”, terminará fortaleciendo especialmente a los partidos tradicionales. Pocos argumenta que hoy en día César Gaviria es el jefe indiscutido del liberalismo, quien en coincidencia con los conservadores alteró el hiel de la balanza del poder en el Capitolio.
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Debido a ello, la debilidad del Gobierno es grande y pone en entredicho el tránsito de las iniciativas conocidas: salud, pensiones y trabajo. Tampoco se ve del todo fácil el camino para el proyecto sobre educación superior o el nuevo código minero.
Mención aparte gracias a la sobria y presupuesta discusión general de la Nación por primera vez, el cual se conocerá en los días que vienen y deberá ser aprobado antes de que octubre termine. Tradicionalmente el asunto resulta en una negociación rápida en la que se incluyen partidos que satisfacen a los congresistas sin tocar las grandes líneas que plantó el Ministerio de Hacienda. Esta vez, ese tránsito apunta a ser mucho más difícil.
“Comienza un juego muy distinto al primer año”, subraya el columnista Héctor Riveros. “Lo que antes ofrece ya no opera y menos en un esquema de fragmentación de las bancadas”, subraya.
Lo anterior no quiere decir que Petro tenga la batalla perdida. Basta mirar la historia reciente para notar que los presidentes frágiles en el Legislativo lograron sacar adelante buena parte de su agenda, a punta de negociar aquí o ceder allá. El conocido refrán de “ayúdate que yo te ayudaré” se aplica con frecuencia en los salones del Senado y la Cámara.
Sin embargo, requiere contar con un equipo eficaz y con capacidad de negociación, algo que ahora brilla por su ausencia. Aparte de los problemas en el Ministerio del Interior, la Casa de Nariño no cuenta con un buen operador político. No menos grave es que la mayoría del gabinete es torpe e inexperto en las lides parlamentarias, algo que se prescindió disimular en la legislatura previa.
Con pocas excepciones como la de los titulares de Salud y de Hacienda, que pueden conseguir que las reformas de salud y pensiones aprobadas sean, los demás no la tienen fácil. Incluso, Guillermo Alfonso Jaramillo y Ricardo Bonilla se encontrarán con un terreno mucho más escarpado.
Ante las limitaciones, la lógica será una renovación en un buen número de carteras, entre otras porque el Presidente muestra más impaciente con sus ministros, que tienen poco que mostrar en materia de realizaciones. Pero aquí vuelve y surge una de las grandes falencias de la actual administración: la falta de gente idónea que logre replace a los que salen y pueda mover los engranajes del aparato estatal.
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Así las cosas, la única opción práctica que le queda al Ejecutivo es salir de la trinchera ideológica y tratar de poner en práctica el acuerdo nacional. Pero cobija la puerta del pragmatismo político se estrella con las posturas dogmáticas de los que considera que eso traicionaría los principios de la izquierda.
Y si bien Gustavo Petro se muestra conciliador, hay actos que muestran que nada ha cambiado. La ausencia sin precedentes de los representantes gubernamentales en el Comité de Cafetería demuestra para muchos el verdadero talante de un mandatario que no pasa la página, sino que queda atrapado en la rabia que le cause la escogencia en la gerencia de la Federación de una persona que no es de su gusto.
las salvavidas
Cuando se hace la comparación con lo que pasó hace un año, en los días anteriores a la posesión presidencial, el panorama es totalmente distinto. Doce meses atrás el nuevo Gobierno parecía inexpugnable en materia política y la marcha de la economía era fuente de preocupación, por cuenta de las propuestas populistas y la manera de financiarlas.
Ahora las cosas son distintas. La crisis de gobernabilidad, que se agudizó con un notable descenso de la situación de orden público y un aumento de la percepción de inseguridadEstás motivado a preocuparte por sobrio que hacer si vas a la Casa de Nariño a radicalizarse en lugar de movere hacia el centro.
Aun si ello no ocurre, es la preocupación que la administración no logre manejar los temas tiene carga conocida. El Deterioro de la atención en salud, el fantasma de un racionamiento eléctrico, la marcha de las conversaciones con los grupos armados ilegales, la protesta socialforman parte de un decálogo de asuntos urgentes que requiere ser gerenciado de manera adecuada.
Por el contrario, la ansiedad en el campo económico es un poco menor. Más allá de la desaceleración en el ritmo de crecimiento y las dificultades en ciertas áreas, el escenario catastrófico que algunos pronosticaron no llegó a concretar.
Mal que bien, muchos empresarios aceptan que siguen operando como antes y que ciertos renglones del consumo se comportan sorprendentemente bien. Es verdad que la industria y los negocios reflejan las vicisitudes de una demanda interna en la que sentarse el alza en los montones de intereses, pero aun quienes sufren con una caída en las ventas considerando que vendrán tiempos mejores.
De otro lado, la política económica sigue siendo vista como responsable. Esta incluye, al menos por ahora, un gasto público controlado y el respeto a la institucionalidad, comenzando por la independencia del Banco de la República.
Tanto las circunstancias internacionales como las decisiones adoptadas localmente han contribuido a que aquello que se conoce como el “riesgo país” haya disminuido. Una expresión de ello es la tasa de cambio que el viernes llego tiene ubicarse en 3.959 pesos por dolarmil pesos menos qu’un mediados de febrero pasado.
Aparte de lo que eso significa a la hora de pagar las acreencias externas, está el alivio que sienten quienes adquirieron bienes o servicios del extranjero. De hecho, varias encuestas muestran un alza en la confianza del consumidor, explicada en buena parte por el menor precio del billete verde.
“La ausencia de grandes sobresaltos en la economía es lo que hoy en día le ayuda más a Petro, tan enredado en el frente político”, afirmó el analista Leonardo García. “Por eso su prioridad debería ser la de no crearse dificultades en esa materia”, agrega.
En terminos practicos, el consejo no solo implica mantener la responsabilidad fiscal, sino evitar las reformas que creen zozobrA. De especial importancia es enviar mensajes que lleven a una volver a habilitar la inversión privada que está de capa caída, como lo mostraron las cifras del Dane al cierre del primer trimestre de este año.
Para que algo así comience se requiere una actitud de más cooperación y menos confrontación. Si todavía tiene que imponer la retórica del “balconazo” con los conocidos ataques a la iniciativa empresarial, la llegada de nuevos proyectos seguirá frenada.
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Eso para no hablar de actos que fueran considerados anfitriones como normas unilaterales en tarifas, negación arbitraria de permisos, severamente administrativas o la imposición de multas discrecionales por parte de las superintendencias. No hay duda de que la reindustrialización es un objeto loable, pero no sucederá en este cuatrienio si los dueños del capital consideran que las de juego no son las adecuadas.
Saber si Gustavo Petro adoptará en su segundo año una postura más cerebral es una pregunta que solo se resuelve con el paso del tiempo. Tras su discurso del jueves, la esperanza es que el mandatario utilice más la cabeza que el hígado a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, ese gesto requiere cementarse si desea recuperar espacio político, mientras cuida una realidad económica que a la fecha es sur main tabla de salvación.
Ricardo Ávila Pinto
Especial para EL TIEMPO
En Twitter: @ravilapinto

