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    El 3 de febrero de 2020, el entonces ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, destacó como en el 2019 solo en viviendas de interés social (VIS) vendió 119.000 unidades; sin duda, una cifra record. Un mes después, tras conocer los datos consolidados de enero y febrero, reveló que habían vendido más de 22.000 viviendas nuevas, incluida la oferta VIS y la de gamas medio y alto (No VIS). Otro dato inédito que trazó la ruta de un año histórico para el sector.

    Sin embargo, el 12 de marzo del 2020 ocurrió lo inesperado: se declaró la emergencia sanitaria y se impusieron restricciones en Colombia a causa del Covid-19, con las consecuencias para la economía local y las afectaciones a todos los sectores, entre ellos la construcción.

    Con la incertidumbre de los proyectos en obra frenados o déarrollándose a medio ritmo a causa de las medidas adoptadas, los constructores comenzaron a acumular viviendas terminadas. En el primer trimestre de 2020, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), este indicador sumó 3.271 viviendas culminadas, pero sin vender.

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    Los constructores han venido acumulando viviendas terminadas.

    El escenario no podía ser más desafiante: con una pandemia de por medio, las salas de venta cerradas y un futuro incierto, las proyecciones de los analistas y los representantes de la industria edificadora no eran nada alentadoras. Aun así, la reacción oportuna del Gobierno y el hecho de estar alineado con los empresarios permitió contrarrestar, en gran medida, la debacle que algunos presagiaban.

    Las ventas mejoraron, en parte, porque los negocios virtuales se fortalecieron, y eso se reflejó en menos viviendas terminadas pendientes de vender. De hecho, al cierre del cuarto quarter estás bajaron a 2.895. Incluso, contra todo pronóstico, el 2020 obtuvo 176,000 viviendas nuevas vendidas, de las cuales 125,000 fueron VIS.

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    2020 registró 176,000 viviendas nuevas vendidas.

    Además, durante los picos fuertes de la pandemia el indicador de viviendas culminó sin vender mostró un comportamiento que encontró al mercado: en el primer trimestre de 2021 bajaron a 2.577 unidades; en el segundo cuarto, a 2.431, hasta cerrar el cuarto cuarto con 2.002. En el año 2022 habrá una tendencia y un mismo período determinado con 1.509 unidades residenciales nuevas terminadas sin vender.

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    Sin embargo, hoy la situación es diferente, ¡y no estamos en pandemia! El primer trimestre del año reportó 1,735 casas y departamentos acumulados en los inventarios de las constructoras hay preocupación, porque en los medios que nos liberan se ofrece, las iniciaciones de nuevos proyectos estarán disminuyendo, porque es un riesgo sumar un stock que debería estar esperándolo.

    Hasta ahora va a finalizar el primer semestre del 2023, pero ya se puede presagiar que, contrario a lo que celebrábamos a pesar de la pandemia, este será un año de indicadores para olvidar.

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    Gabriel E. Flórez G.
    Especial para EL TIEMPO
    En Twitter: @GabrielFlorezG