Lun. Jun 24th, 2024

    General Motors ha regalado este miércoles los oídos de analistas e inversores con todos los mensajes que deseaban escuchar. En una teleconferencia convocada para actualizar la situación de la compañía tras la reciente huelga y el convenio pactado con los trabajadores, la presidenta y consejera delegada, Mary Barra, y el director financiero, Paul Jacobson, han sacado todo el arsenal. La empresa ha prometido recompras de acciones, dividendos más altos y ahorro en las inversiones en el coche eléctrico y autónomo. El cóctel ha seducido al mercado. La cotización se ha disparado más de un 10% y las acciones recuperan la mayor parte del terreno perdido por culpa de la huelga. En lo que va de año, aún caen en torno a un 7%.

    La empresa ha cifrado el coste del conflicto laboral de seis semanas que acabó a finales de octubre en 1.100 millones de dólares (unos 1.000 millones de euros) en el resultado neto de explotación. Eso no incluye los mayores costes laborales, que espera absorber sin demasiados problemas, a tenor de la promesa de recomprar 10.000 millones de dólares de sus propias acciones en un plazo de 11 meses (eso es casi la cuarta parte del valor de la empresa) y aumentar el dividendo un 33%, hasta 12 centavos de dólar por título.

    GM dijo que el nuevo convenio con el sindicato United Auto Workers (UAW), que ha supuesto importantes conquistas para los trabajadores, añadirá 9.300 millones de dólares en gastos durante el plazo de cuatro años y ocho meses de vigencia, con nuevos gastos laborales que alcanzarán un máximo de 2.500 millones de dólares en 2027. Para compensar ese impacto, la empresa planea reducir los costes fijos en 2.000 millones de dólares desde el próximo año, logrando nuevas eficiencias en el diseño, ingeniería, fabricación, comercialización y distribución de sus modelos y sustituyendo algunos de sus SUV más antiguos por versiones más rentables de esos modelos. La compañía calcula que los costes con el nuevo convenio laboral ascienden a unos 575 dólares por vehículo.

    “GM obtendrá unos beneficios muy sólidos en 2023 gracias a una cartera excepcional de vehículos que los clientes adoran y a nuestra disciplina operativa”, ha declarado Mary Barra. “Estamos ultimando un presupuesto para 2024 que compensará totalmente los costes incrementales de nuestros nuevos acuerdos laborales y el plan a largo plazo que estamos ejecutando incluye la reducción de la intensidad de capital del negocio, el desarrollo de productos aún más eficientes y una mayor reducción de nuestros costes fijos y variables. Con este claro camino a seguir, y nuestro sólido balance, devolveremos un importante capital a los accionistas”, ha añadido.

    El fabricante de Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac, entre otras marcas, había retirado su previsión de beneficio neto para el conjunto del año a raíz de la huelga, pero ahora la ha recuperado y lo sitúa entre 9.100 y 9.700 millones de dólares. Esa cifra está por debajo del rango de 9.300 a 10.700 millones que tenía antes de la huelga. Sin embargo, GM espera generar más efectivo: prevé ahora un flujo de caja libre de 10.500 a 11.500 millones de dólares, lo que supone un aumento respecto a la previsión anterior de 7.000 a 9.000 millones de dólares.

    Esa aumento de la generación de caja con menores beneficios se logrará gracias a un recorte de las inversiones, especialmente por la ralentización del gasto en vehículos eléctricos y en Cruise, su problemática unidad de vehículos autónomos. Los reguladores de California revocaron el mes pasado la licencia de robotaxi de la filial con sede en San Francisco después de que un accidente con un peatón en el que también se vio involucrado otro coche.

    Cruise está siendo investigada por los reguladores estadounidenses tras recibir informes sobre posibles riesgos para peatones y pasajeros. “Hemos decidido pausar de forma proactiva las operaciones sin conductor en todas nuestras flotas mientras nos tomamos un tiempo para examinar nuestros procesos, sistemas y herramientas y reflexionar sobre cómo podemos operar mejor de forma que nos ganemos la confianza del público”, escribió Cruise en la red social X el mes pasado.

    En la conferencia con analistas, Barra ha señalado que espera que el ritmo de expansión de Cruise a otras ciudades sea más lento cuando se reanuden las operaciones de taxis sin conductor “lo que resultará en un gasto sustancialmente menor en 2024 que en 2023”, GM tenía grandes planes para Cruise, que compró hace ocho años. El fabricante de automóviles de Detroit había estado esperando ingresos anuales de 1.000 millones de dólares de Cruise para 2025, un gran salto desde los 106 millones de dólares del año pasado. Durante los nueve primeros meses de este año, Cruise registró unas pérdidas antes de impuestos de 1.900 millones de dólares.

    La empresa ya avanzó durante la huelga que también frenaba sus inversiones en el coche eléctrico. “Estamos moderando la aceleración de la producción de vehículos eléctricos en Norteamérica para proteger nuestros precios, ajustarnos a un crecimiento más lento de la demanda a corto plazo y aplicar mejoras de eficiencia de ingeniería y de otro tipo que harán que nuestros vehículos sean menos costosos de producir y más rentables”, indicó Mary Barra en una carta a los accionistas.

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