Mié. Abr 24th, 2024

    El sector industrial ha emprendido el camino a la recuperación. Así lo evidencian los primeros datos favorables en un año y medio, donde se evidencia que la facturación de las fábricas mejoró en febrero, según el índice S&P, que mide a través de encuestas el desempeño de al menos 400 grandes fabricantes del país. La publicación de este viernes de la consultora británica indica que el sector experimentó un crecimiento en las ventas, pero también en el empleo y, principalmente, en la confianza de los empresarios, que mejoró hasta su nivel más alto en dos años. No obstante, advierte que los conflictos en el mar Rojo y en el canal de Suez han causado retrasos en los pedidos, lo que ha motivado un ligero aumento de los precios.

    La facturación industrial llevaba meses languideciendo ante el desfavorable ritmo de las exportaciones y una caída de la demanda interna, producto de la crisis de precios que prácticamente asoló todo el año 2023 y parte de 2022. Los fabricantes padecieron además el aumento de los costes de producción, a causa de la subida de los carburantes, los salarios y las materias primas. A esto hay que sumar que, como efecto del confinamiento, los consumidores han preferido gastar en servicios o experiencias antes que en bienes fabricados, lo que ha consolidado una tormenta perfecta para el sector. A lo largo de 2023, las ventas del mismo acumularon una caída media del 1,6%, el peor registro desde 2013, sin contar con la pandemia.

    El descenso en el consumo se ha convertido en un problema comunitario. Bajo la amenaza de que el conflicto en Ucrania se prolongue y que los problemas en Oriente Próximo escalen, los consumidores en Alemania, Francia e Italia se mantienen cautos a la hora de pasar la tarjeta. Esto ha terminado afectando a las factorías españolas, cuyas ventas al exterior volvieron a caer en febrero, “aunque a un ritmo más lento”, concreta el informe de S&P.

    Ahora, la historia parece pasar de capítulo. El sector enfrenta los vientos favorables de la bajada del índice de precios al consumo (IPC), que se redujo al 2,8% este mes, la mejor tasa de los últimos seis meses, según el dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El resultado subyacente, que excluye en su cómputo la energía y los alimentos frescos, también se moderó al 3,6%, la cifra más baja desde marzo de 2022, cuando empezó la guerra con Ucrania. El descenso supone el empujón que necesitan los consumidores para volver a las tiendas.

    S&P informa que la mejora en el consumo también ha impulsado la creación de empleos en el sector. El informe apunta a que se generaron puestos de trabajo para reforzar la capacidad productiva “en un momento de mayor confianza en el futuro”. Sin embargo, el dato general de ocupación evidencia que en el inicio de 2024 la creación de empleo tambaleo. Enero tuvo la peor cifra en los últimos 16 años. Pese a todo, el documento desglosa que el grado de optimismo fue el mejor registrado desde febrero de 2022 y que las empresas esperan una reactivación continua de las ventas durante los próximos 12 meses.

    Jonas Feldhusen, economista del Hamburg Commercial Bank, apunta a que el aumento de los pedidos ha sido la clave de la recuperación, lo que ha impelido a su vez los niveles de producción, que se mantenían estáticos desde abril de 2023. Feldhusen también estima que la mejora en la compra de inmuebles —que crece por primera vez después de ocho meses— ha estimulado la adquisición de bienes fabricados. La venta de automóviles también empezó el año con pie derecho. Las matriculaciones de vehículos nuevos crecieron en un 7,3% en enero hasta las 68.685 unidades.

    Pese a todo, este economista pone en relieve los desafíos que suponen los conflictos en el mar Rojo y en el canal de Suez. Una serie de ataques de las milicias huthíes a los barcos de carga ha vuelto a tensar la cuerda de la economía global. Los ataques han supuesto un lastre para el tráfico de mercancías, que ya se vio afectado en 2021 por el bloqueo del megabuque Ever Given. Por este corredor transita el 30% del tráfico global de contenedores. Felhusen apunta a que esta situación ha llevado a las empresas a enfrentarse a retrasos prolongados en los tiempos de entrega, aunque los costes de los fletes solo afectaron a una modesta parte de los importes de los insumos, afirma el economista.

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